23 oct 2009

el catorce

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el trece

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el doce

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el once

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el diez

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el nueve

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Es tan vertiginoso
el ritmo de trabajo en el taller, que no da tiempo a explicar mucho. Que hablen las imágenes:

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12 oct 2009

.....y del borde de abajo


Después de haber visto cómo se va a cerrar nuestro tapiz hacía arriba, después de ver el cielo, las banderas, el pueblo, las vías, la fábrica, las estaciones, después de todo lo que contiene nuestro tapiz llegamos a aquello, que lo sostiene.


A nadie quien haya seguido nuestro trabajo a lo largo del año y el progreso de nuestro tapiz durante los últimos meses le sorprende encontrarse aquí con la corteza del platanero. Efectivamente, él es nuestro eje central.

Por lo que Cristina e Inés comenzaron sus respectivas piezas desde el centro y desde la parte del tronco que les correspondía. Veréis que este platanero nuestro, el buen espíritu que nos acompañó todo este tiempo, el que en las piezas anteriores aparece como una especie de sombra, aquí se está tejiendo como un ser con existencia real.


Cristina teje la parte izquierda, la que corresponde con la pieza de Aurora que vimos antes, la de las vías antiguas y las estaciones de la Feve y de la Renfe, por lo que te toca retomar este ritmo de verdes bosque y pradera que planteó ésta.


El tronco del platanero está abrazado por dos manos que representan nuestras ocho manos laboriosas que a lo largo de este año han creado esta pieza de arte textil. Para el fondo hemos elegido campos de colores vivos, tranquilos, como sustrato de nuestra creación. En esta franja, si os acordáis, están además los elementos que representan nuestras raíces culturales, la albarca y la estela, la rosa de los vientos y el pañuelo del traje campurriano.




Sobre este fondo emergen los dos brazos. Las mangas en colores fucsia y morado se están tejiendo en ritmos regulares
y con degradados para crear la sensación de plasticidad.



Mientras que a Cristina le corresponde una mayor porción de brazo, porque Aurora ya ha tejido la mano y Cristina sólo la tiene que terminar, Inés sí se lo ha peleado como Aurora hace algunas semanas, cuando estaba tejiendo la primera mano.


Para Inés, ser la que tiene que tejer la segunda mano significa por un lado una ventaja, porque los colores ya están definidas, lo que la libera de la decisión, sin embargo, está obligada a retomar el "aire" que rodea la mano de Aurora, para envolver a la suya en el mismo, porque nuestro objetivo tiene que ser, naturalmente, que las dos formen una pareja.


Dos manos que sujetan, que abrazan el tronco del platanero y que van quitando esta primera piel, para dejar a descubierto lo que representó para nosotros, los cinco dedos de una mano imaginaria que sostiene nuestro pequeño mundo.



Aparte del trabajo de armonizar con Aurora, retoma el ritmo de colores y mezclas de Cristina en le manga y tiene que estar pendiente de coincidir con el fondo que planteó María en su pieza.





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10 oct 2009

de vías......

A diferencia de las dos piezas anteriores, las de Esther y Toñi, que representan el pueblo, la gente y la fiesta, las dos de Aurora y María retoman una de las vías de comunicación de más relevancia en Mataporquera, antes y ahora: el ferrocarril.

Aurora ha terminado ya la parte más compleja de su tapiz, que mostramos en entradas anteriores: las dos estaciones de tren, la de la Feve y la de la Renfe, separadas o unidas, según se mire, por una almendra de vías, traviesas, cruces...... Después de este arduo trabajo toca disfrutar de los verdes que tanto anhelaba tener entre manos. La fila de viejos billetes de tren marcha en dirección campo. Ahí esperan bosques de ribera y praderas.....

Una anécdota: mientras realizamos el boceto y empezamos a trabajar en el bastidor, se decidió pintar la estación de la Feve. Antes tenía un juego de rojo teja y salmón, ahora luce un amarillo fuerte, casi como el diamante que tejió Aurora en el lateral de uno de los volquetes.....






Donde Aurora trabajaba con el oscuro marrón de la madera vieja, María, a la misma altura del tapiz, pero en el otro lado, ahí donde está ubicada la cementera, utilizó el gris hormigón que poco a poco se convirtió en un gris plomo, según se iba alejando de las vías y aproximándose a la transformación creativa, a la vez que recuerdo del pasado; pues el entramado de vías se convierte en el esqueleto de una vidriera que parece retomar el recorrido sinuoso del Camesa como fondo para hacer lucir un nenúfar estilizado, tejido en cálidos tonos amarillos.


En la foto de abajo veremos el efecto que produce la técnica empleada por María para solucionar los largos descubiertos con los que se encontraba en su tapiz. En vez de hacer cruces utilizó el "hilo invisible", una trama más fina compuesta por tan sólo 2 en lugar de los habituales 5 cabos por canilla. Esta técnica requiere más control de la tensión, pero también permite más agilidad a la hora de tejer.




Tan complicado nos parecía imaginarnos cómo iban a coincidir las diferentes piezas una vez colgadas en conjunto, que nos maravillamos cada vez que colocamos dos de ellas juntas.

Con lo complejo que era hacer de cuatro porciones de cielo uno, todavía más atención exigió en "encuadre" de las piezas de abajo, donde las formas continúan saltando de una pieza a otra.

del pueblo.....

Es en este cielo azul intenso, que nos dejan Ana y Montse, en el que hondean las banderas multicolores que desde el principio han tejido Esther y Toñi. Son las guirnaldas que dan techo al pueblo, como un baldaquín de fiestas y alegría. Sabemos que la vida tiene más ingredientes que estas dos, pero son las que dan mejor sabor.

Esther está tejido la parte derecha del pueblo, según se mira llegando a Mataporquera, y como nuestro tapiz es bastante fiel espejo de la realidad, encontramos en su parte el edificio del ayuntamiento, la farmacia, la iglesia vieja de arriba, el cementerio.......





Toñi trabaja en su bastidor la otra parte del pueblo, la que pasa por la plaza, el nuevo ambulatorio y termina en el barrio donde vive ella; para dar paso, desde ahí, al valle y a la carretera que sigue por un lado hasta Cuena, y por el otro hasta Bercedo y Las Henestrosas de las Quintanillas, pueblos que bien conoce......




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de arriba.....


A nadie le debe extrañar
a estas aturas del taller, con sólo mes y medio por delante para acabar nuestro gran proyecto, que el el taller reine cierto nerviosismo, un poco de agobio, una concentración extrema, de ajetreo, de firme trabajo y también de mucha satisfacción. Poco a poco avanzan las piezas que faltan y los momentos de emoción colectiva, que solemos celebrar desde el primer corte del primer tapiz con un "pequeño ritual", se succeden en intervalos cada vez más cortos.

Ante esta premura de tiempo y avalancha de pequeños acontecimientos que queremos compartir con todas las personas interesadas en el progreso de nuestras habilidades y conocimientos y de nuestro tapiz, subiremos en pequeños bloques lo que ha pasado en el taller desde que hemos vuelto de Madrid:

Para empezar de arriba:

Ana y Montse tejen las dos piezas pequeñas del cielo que dan cierre por arriba a nuestro tapiz. Tienen la delicada tarea de unir los dos planteamientos, Ana el de María y Montse el de Esther, para conseguir una uniformidad en el color y en la técnica empleada. No es tarea fácil, como decimos, porque si os acordáis, el planteamiento de María y el de Esther para sus respectivos trocitos de cielo bajo el aro iris distan tanto el uno del otro, como pueden ser diferentes en su forma de observarlo y entender el arte de tejer. Es lo maravilloso de este trabajo, a pesar de guiarnos por el cartón para no perdernos entre los hilos, cada una tiene la posibilidad de "dejar su huella" en la pieza que la toca realizar. Y con todo, ahora vemos que cada piezas, que por sí podría valer como pequeña faceta textil, en la unión con las demás va ganando en contenido, va creciendo, luce más que por sí sola.

Bueno, vamos con las fotos, que es lo que os queremos enseñar:

En el bastidor de Ana vemos como sigue la tormenta, aunque las nubes grises, poco a poco ,se diluyen en un cielo azul intenso.

Aquí, Ana no sólo tienen que retomar el ritmo y los colores heredados de María, además se tiene que coordinar con Toñi, que teje la pieza que luego se va a encontrar debajo de la de Ana, y va ser el cielo el que dará continuidad a nuestra historia.





En el otro lado trabajo Montse, que retoma el ritmo de Esther, para llevarlo al azul intenso y tranquilo que las todo liceras han elegido para su encuentro.

Nada más empezar, en uno de los bordes del tapiz le coincide parte del platanero, lo que hace más fácil el trabajo de coordinación con su compañera, que en este caso resulta que es otra vez Esther.

Sin embargo, las dos han tenido que enfrentarse y encontrar una solución a una dificultad añadida: cuando hicimos el primer pedido de material, incluimos un azul pálido de tinte vegetal, que tanto María como Esther emplearon en sus piezas. Pues mientras estábamos centradas en nuestras primeras piezas, el proveedor retiró este color de su oferta y cuando hicimos el segundo pedido para reponer aquellos colores que empezaron a escasear, vimos que no había ningún otro color parecido con el que se podía sustituir el que necesitábamos.

En fin, cosas que pasan en la vida. Y la vida sigue. Las dos han ido probando, han ido retirando poco a poco el color "problemático", y han encontrado una solución muy apropiada para el cielo de nuestro tapiz. De tanto econimozar, ahora hasta que nos queda del azul aquél para montar una canilla.........




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