10 oct. 2009

de arriba.....


A nadie le debe extrañar
a estas aturas del taller, con sólo mes y medio por delante para acabar nuestro gran proyecto, que el el taller reine cierto nerviosismo, un poco de agobio, una concentración extrema, de ajetreo, de firme trabajo y también de mucha satisfacción. Poco a poco avanzan las piezas que faltan y los momentos de emoción colectiva, que solemos celebrar desde el primer corte del primer tapiz con un "pequeño ritual", se succeden en intervalos cada vez más cortos.

Ante esta premura de tiempo y avalancha de pequeños acontecimientos que queremos compartir con todas las personas interesadas en el progreso de nuestras habilidades y conocimientos y de nuestro tapiz, subiremos en pequeños bloques lo que ha pasado en el taller desde que hemos vuelto de Madrid:

Para empezar de arriba:

Ana y Montse tejen las dos piezas pequeñas del cielo que dan cierre por arriba a nuestro tapiz. Tienen la delicada tarea de unir los dos planteamientos, Ana el de María y Montse el de Esther, para conseguir una uniformidad en el color y en la técnica empleada. No es tarea fácil, como decimos, porque si os acordáis, el planteamiento de María y el de Esther para sus respectivos trocitos de cielo bajo el aro iris distan tanto el uno del otro, como pueden ser diferentes en su forma de observarlo y entender el arte de tejer. Es lo maravilloso de este trabajo, a pesar de guiarnos por el cartón para no perdernos entre los hilos, cada una tiene la posibilidad de "dejar su huella" en la pieza que la toca realizar. Y con todo, ahora vemos que cada piezas, que por sí podría valer como pequeña faceta textil, en la unión con las demás va ganando en contenido, va creciendo, luce más que por sí sola.

Bueno, vamos con las fotos, que es lo que os queremos enseñar:

En el bastidor de Ana vemos como sigue la tormenta, aunque las nubes grises, poco a poco ,se diluyen en un cielo azul intenso.

Aquí, Ana no sólo tienen que retomar el ritmo y los colores heredados de María, además se tiene que coordinar con Toñi, que teje la pieza que luego se va a encontrar debajo de la de Ana, y va ser el cielo el que dará continuidad a nuestra historia.





En el otro lado trabajo Montse, que retoma el ritmo de Esther, para llevarlo al azul intenso y tranquilo que las todo liceras han elegido para su encuentro.

Nada más empezar, en uno de los bordes del tapiz le coincide parte del platanero, lo que hace más fácil el trabajo de coordinación con su compañera, que en este caso resulta que es otra vez Esther.

Sin embargo, las dos han tenido que enfrentarse y encontrar una solución a una dificultad añadida: cuando hicimos el primer pedido de material, incluimos un azul pálido de tinte vegetal, que tanto María como Esther emplearon en sus piezas. Pues mientras estábamos centradas en nuestras primeras piezas, el proveedor retiró este color de su oferta y cuando hicimos el segundo pedido para reponer aquellos colores que empezaron a escasear, vimos que no había ningún otro color parecido con el que se podía sustituir el que necesitábamos.

En fin, cosas que pasan en la vida. Y la vida sigue. Las dos han ido probando, han ido retirando poco a poco el color "problemático", y han encontrado una solución muy apropiada para el cielo de nuestro tapiz. De tanto econimozar, ahora hasta que nos queda del azul aquél para montar una canilla.........




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