27 ene. 2009

Acariciando ideas

Al principio era el caos. Nunca mejor dicho. Cuando nos planteamos el trabajo en el boceto para el tapiz, cuando hablamos de lo que significa para nosotras el pueblo, el valle, el territorio, cuando intentamos ordenar nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, nuestras asociaciones, nuestras aversiones y nuestras preferencias, surgieron de este caos inicial varios campos temáticos que poco a poco cogieron forma. Está la naturaleza, el paisaje, la flora y fauna, está lo rupestre, lo romano, está la arquitectura de antes y la de hoy, está la industria, el ferrocarril, están las fiestas y las costumbres y sobre todo la gente......

¿Cómo ordenar todo esto en un cuandro? Gracias a nuestro platanero hemos "roto" la hoja en blanco.

¿Y ahora qué?

Aquí nos tenéis a las ocho cada una con su propuesta, cada una diferente en su manera de afrontar el reto, de emplear las acuarelas, de concebir el platanero, de desarrollar una composición global. Llegará el momento de ponerlo en común, de discutir, descartar, elegir. Ahora mismo disfrutamos nuestra diversidad.











En el comienzo de mi platanero, el pintarle fue sencillo ya que intenté plasmar en él los colores de su peculiar tronco tan diferente de los demás árboles y que con sus curiosos nudos tan llamativos me dejó muy satisfecha.



El problema llegó cuando intenté llenarle de pequeños dibujos que sin orden ni concierto coloqué de forma casi surrealista en los sitios más insospechados de mi acuarela con lo que terminé quedándome con un malestar tremendo de la mala composición final.
Pero, aún así, de los errores se aprende. Ya lo veréis más adelante.

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