12 oct. 2009

.....y del borde de abajo


Después de haber visto cómo se va a cerrar nuestro tapiz hacía arriba, después de ver el cielo, las banderas, el pueblo, las vías, la fábrica, las estaciones, después de todo lo que contiene nuestro tapiz llegamos a aquello, que lo sostiene.


A nadie quien haya seguido nuestro trabajo a lo largo del año y el progreso de nuestro tapiz durante los últimos meses le sorprende encontrarse aquí con la corteza del platanero. Efectivamente, él es nuestro eje central.

Por lo que Cristina e Inés comenzaron sus respectivas piezas desde el centro y desde la parte del tronco que les correspondía. Veréis que este platanero nuestro, el buen espíritu que nos acompañó todo este tiempo, el que en las piezas anteriores aparece como una especie de sombra, aquí se está tejiendo como un ser con existencia real.


Cristina teje la parte izquierda, la que corresponde con la pieza de Aurora que vimos antes, la de las vías antiguas y las estaciones de la Feve y de la Renfe, por lo que te toca retomar este ritmo de verdes bosque y pradera que planteó ésta.


El tronco del platanero está abrazado por dos manos que representan nuestras ocho manos laboriosas que a lo largo de este año han creado esta pieza de arte textil. Para el fondo hemos elegido campos de colores vivos, tranquilos, como sustrato de nuestra creación. En esta franja, si os acordáis, están además los elementos que representan nuestras raíces culturales, la albarca y la estela, la rosa de los vientos y el pañuelo del traje campurriano.




Sobre este fondo emergen los dos brazos. Las mangas en colores fucsia y morado se están tejiendo en ritmos regulares
y con degradados para crear la sensación de plasticidad.



Mientras que a Cristina le corresponde una mayor porción de brazo, porque Aurora ya ha tejido la mano y Cristina sólo la tiene que terminar, Inés sí se lo ha peleado como Aurora hace algunas semanas, cuando estaba tejiendo la primera mano.


Para Inés, ser la que tiene que tejer la segunda mano significa por un lado una ventaja, porque los colores ya están definidas, lo que la libera de la decisión, sin embargo, está obligada a retomar el "aire" que rodea la mano de Aurora, para envolver a la suya en el mismo, porque nuestro objetivo tiene que ser, naturalmente, que las dos formen una pareja.


Dos manos que sujetan, que abrazan el tronco del platanero y que van quitando esta primera piel, para dejar a descubierto lo que representó para nosotros, los cinco dedos de una mano imaginaria que sostiene nuestro pequeño mundo.



Aparte del trabajo de armonizar con Aurora, retoma el ritmo de colores y mezclas de Cristina en le manga y tiene que estar pendiente de coincidir con el fondo que planteó María en su pieza.





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